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Historia General de la Ciudad de Monterrey

“El regiomontano cuando no es un hombre de saber es un hombre de sabiduría. Es un héroe en mangas de camisa, un paladín en blusa de obrero, un filósofo sin saberlo, un gran mexicano sin posturas para el monumento, y hasta creo, que es un hombre feliz”.

Alfonso Reyes, 1943

Monterrey, ciudad sagrada que nadie se atrevía a tocar... desde sus orígenes se perfiló como una ciudad distinta en su historia. Aislada del centro del País, se gestó en un medio un tanto desfavorable, se desarrolló y consolidó en un contexto nacional e internacional que le favoreció por lo que también se ha ganado el título de ciudad históricamente beneficiada.

Ha sido históricamente descrita por muchos como “Ciudad Industrial”, “Sultana del Norte”, “Urbe Dinámica”, “Ciudad Fábrica”, “núcleo Metropolitano de mayor jerarquía en la región”, “una de las ciudades más pintorescas”, “una bella ciudad con ríos y bosques frondosos”, “una de las más hermosas ciudades de la República” y “uno de los más deliciosos lugares para pasar una vida quieta y tranquila”.

Fundada tres veces, la última -realizada por Diego de Montemayor- fue legalizada mediante un Acta (hecho significativo, ya que no era común que esto ocurriera), fue nombrada Ciudad Metropolitana. Sufrió de tormentas y aguas que arrasaron sus construcciones, de descenso en su población, de epidemias, de luchas entre los colonizadores y los indígenas, de dos intervenciones extranjeras, en fin, de una serie de hechos que fueron gestando lo que es actualmente nuestra ciudad.

Siglo por siglo

Haciendo un análisis histórico, podemos caracterizar a Monterrey en cada uno de los siglos de su existencia como:

Siglos XVI y XVII

Colonización y organización sociopolítica y económica. Fundaciones, ratificación del título de Ciudad Metropolitana, ubicación geográfica, descubrimientos de minas, erección de las primeras construcciones, creación del escudo de Monterrey y organización del Ayuntamiento.

Siglo XVIII

Confirmación como ciudad “declive y de auge”. Descenso en la población, nuevos descubrimientos mineros, construcción del Obispado, de la casa de Pedro del Barrio (lo que es ahora la Casa del Campesino), de la Catedral, entre otras importantes construcciones.

Siglo XIX

Gestación del Monterrey contemporáneo. Aumento demográfico, ubicación geográfica estratégica, concentración del capital, brote empresarial y fabril, educación civil y poder regional.

Siglo XX

Consolidación de los sectores industrial y de servicios. Desarrollo de la industria, aumento demográfico, creación de las universidades, desarrollo de la infraestructura y urbanización, intercambio comercial nacional e internacional, entre otros.

Los documentos que existen en el Archivo Histórico de Monterrey representan un menudo trozo de pasado de nuestra ciudad, un pergamino visual que el tiempo no ha querido destruir y que nos ha dejado para, de alguna manera, entender el cómo se fue gestando nuestra ciudad, cuál fue su desarrollo y cómo llegó a ser lo que es hoy: una ciudad cosmopolita e importante en muchos sentidos, tanto para el País como para el mundo. Pero algo muy importante, también nos muestra cómo será nuestra Ciudad Metropolitana de Monterrey a sus 407 años de su tercera fundación.

Ubicación geográfica

Monterrey está situado en las siguientes coordenadas: al norte 25° 48’; al sur 25° 29’ de latitud norte; al este 100° 10’ y al oeste 100° 25’ de longitud oeste. Nuestra ciudad ocupa el 1.2 % de la superficie total del estado de Nuevo León. Vías de comunicación La capital de Nuevo León cuenta con dos aeropuertos internacionales, el Del Norte y el Mariano Escobedo; ambos situados en el municipio de Apodaca. Cuenta con una red de carreteras cuya longitud es de 2 mil kilómetros. Tiene 152 mil vehículos de motor.

Cuenta con oficinas de correos, redes telegráficas, tres centrales de telefonía celular, así como estaciones radiodifusoras y de televisión.

Clima

La temperatura media anual es de 22 grados centígrados y la más calurosa de 24 grados. Cabe hacer la aclaración que estas son la temperatura promedio anual, pero puede haber días en los que esté más alta, como ha ocurrido en veranos pasado que llega hasta los 45 grados centígrados.

Geografía y orografía

Monterrey colinda con los siguientes municipios: al norte, con General Escobedo, San Nicolás y Guadalupe; al este, con Guadalupe, Juárez, Cadereyta y Santiago; al sur, con Santiago y Santa Catarina, y al oeste, con Santa Catarina, San Pedro y Escobedo.

En cuanto a la orografía regiomontana se compone por la Sierra de las Mitras, el Cerro de la Silla, el Cerro del Topo Chico, la Sierra Madre Oriental, el Cerro de la Loma Larga, el Cerro del Obispado (antes llamado Loma de Vera), entre otros.

Hechos históricos importantes

 

Época prehistórica y prehispánica

Los primeros pobladores de América llegaron por el estrecho de Bering en varias oleadas, de acuerdo a la teoría del origen múltiple Harlicka. Estos cazadores recolectores se comenzaron a expandir por el territorio americano de norte a sur, encontrándose algunos vestigios de estas oleadas que datan de más de 25 mil años. Varios de estos grupos se quedaron en la región que ahora comprende nuestra ciudad, constituyéndose en grupos diversos llamados “chichimecas”.

Los primeros cronistas mencionaron la existencia de más de 300 grupos indígenas en la región, a quienes llamaron con su nombre indígena o con algún nombre que hacía referencia a su aspecto físico; sin embargo, estos grupos pertenecían a un pequeño conjunto de sociedades de filiación etnolingüística en las lenguas: coahuilteca, quinigua, carrizoyeme, garza, cotoname, comecrudo, naolan y con organización económica y social semejantes (Valadez, 1999: 211). Su base económica era la caza, la pesca y la recolección, además de que se caracterizaban por ser seminómadas, es decir, algún tiempo vivían en un lugar y meses después, sobre todo al cambio de estación, emigraban a otro. Por esta razón no existen monumentales vestigios arqueológicos de estos grupos. Algunos de los nombres de estos cazadores recolectores eran borrados, huachichiles y alazapas. Estos se encontraban en la región a la llegada de los colonizadores y muchos de ellos no pudieron ser sojuzgados, existiendo una lucha constante entre indígenas y españoles.

Uno de los caudillos indígenas más famosos fue Guajuco. Los naturales fueron exterminados completamente en la segunda mitad del siglo XIX.

Época Colonial. (1577-1821)

Fundaciones de la ciudad de Monterrey: la primera, en 1577 por Alberto del Canto; la segunda, por Luis Carvajal y de la Cueva en 1582, y la tercera, por Diego de Montemayor en 1596. De esta última se elaboró un acta de fundación, misma que en la actualidad se encuentra desaparecida. Sin embargo, en el Archivo Histórico se encuentran testimonios de la fundación, uno fechado en 1624 y otro en 1638. Por otra parte, la economía colonial estuvo basada en la minería, ganadería, agricultura y comercio. En esta última, un papel importante lo constituían los arrieros, de quienes se tienen noticia hacia el año 1700.

Estos transportaban mercancía desde granos hasta libros a poblaciones cercanas como Saltillo, San Luis Potosí, entre otras. La población creció poco y sufrió algunas inundaciones con la crecidas, de tiempo en tiempo, del Río Santa Catarina, como las ocurridas en los años 1612, 1636, 1648, 1716, 1752, 1782, 1810, 1909, 1938, 1967 y el Huracán Gilberto, de septiembre de 1988.

Siglo XIX

Durante este siglo fue en el que Monterrey comenzó a despegar como ciudad importante dentro del País, esto como consecuencia de los sucesos ocurridos a nivel nacional, como la Independencia, la anarquía, la Guerra con los Estados Unidos, la Guerra de Reforma, la Intervención Francesa, entre otras, en los cuales la población mexicana buscaba lugares que no estuvieran inmersos en las continuas rebeliones. El caso de Monterrey es especial, ya que durante el período de la anarquía, se constituyó como estado y se elaboró la primera Constitución (1824 y 1825). Además, el cambio de frontera al finalizar la Guerra con los Estados Unidos trajo como consecuencia beneficios económicos. Recordemos que durante septiembre de 1846, Monterrey cayó en manos de los estadounidenses dejando la ciudad hasta julio de 1848. Posteriormente, a mediados del siglo XIX y bajo la gubernatura de Santiago Vidaurri, se unieron Coahuila y Nuevo León (1856-1857) como un solo Estado, siendo nuestra ciudad la capital del mismo; la separación de Nuevo León y Coahuila se decreta en 1864.

La economía siguió estando muy unida a la de Texas, lo que favoreció la acumulación de capital durante el Porfiriato, para despegar como ciudad industrial. Por otra parte, es en este siglo que se inicia la educación superior laica con la creación de la cátedra de jurisprudencia, en 1824, y de las escuelas de Jurisprudencia, de Medicina, en 1859, y el Colegio Civil, en 1857.

Siglo XX

Nuestra ciudad vivió momentos importantes como la Revolución Mexicana. La participación de Monterrey en este período se puede resumir en tres eventos importantes: la aprensión de Madero por Díaz, en 1910; el sitio de la ciudad por Pablo González, en 1914, y la toma de la ciudad por Felipe Ángeles, en 1915. Aunque situada en medio de las luchas revolucionarias, la ciudad se mantuvo un tanto tranquila entre la vorágine armada. Esto en gran parte por los capitales regiomontanos que apoyaron la revolución. Durante este siglo, Monterrey se consolidó como capital industrial y de servicios. Aumentó su población grandemente por las continuas migraciones de la zona rural de México.

La segunda etapa de la industrialización mexicana se da durante los años 40 y 50. También su población sufrió desastres naturales como las inundaciones del Rió Santa Catarina, en 1909 y 1988. Un dato interesante son las entrevistas entre los presidentes de México y los Estados Unidos ocurridas en nuestra ciudad durante este siglo. La primera de ellas fue entre los presidentes Franklin D. Rooselvelt y Manuel Ávila Camacho, el 20 de abril de 1943, y la segunda se dio entre George Bush y Carlos Salinas de Gortari, en noviembre 26 y 27 de 1990.

Escudo de Armas:

Se desconoce quién diseñó nuestro escudo, aunque se presume que fue Nicolás de Azcárraga, Gobernador de Nuevo León durante el período en el cual se autorizó la creación del mismo mediante Cédula Real; es decir, el 9 de mayo de 1672, concediendo al Gobernador para que aprobara el escudo que la ciudad eligiere, el obedecimiento de la Real Cédula está fechado en México el 7 de mayo de 1673 mandando hacer un despacho al Gobernador Azcárraga. Por otra parte, la descripción del escudo muestra dentro de un marco oval en esmaltes naturales, la escena de un árbol y junto a éste un indio flechando a un sol de gules, que surge tras el Cerro de la Silla.

Aparecen también dos indios ataviados con huipil y penacho y armados de arco y flecha, que sirven de soporte al conjunto que aparece en un lienzo blanco, recortado, también, en forma oval y cuyos extremos superiores caen hacia atrás. Seis banderas blancas le sirven de fondo, dispuestas tres a cada lado y cayendo sobre los trofeos militares cañones, balas y tambores. Abajo tiene una banda de gules con la leyenda Ciudad de Monterrey; todo está timbrado con una corona condal, referencia al título nobiliario de Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey, noveno Virrey de la Nueva España. La pintura del escudo más difundida es la realizada por Ignacio Martínez Rendón, al cumplirse 350 años de fundada la ciudad. Es importante señalar que hay dos cambios en el diseño original registrados en nuestra historia, uno de ellos es la sustitución de la corona condal por un gorro frigio, el 30 de octubre de 1899. La corona volvió al escudo en 1928 por orden del Alcalde Primero.

El segundo cambio fue la integración al escudo del lema de la ciudad. En Sesión de Cabildo, el 12 de julio de 1989, el regidor Cruz Cantú Cantú propuso la creación del lema de Monterrey. El 16 de agosto del mismo año se tomó el acuerdo para que se publicara la convocatoria al público regiomontano y el 29 de septiembre se declaró triunfador al profesor Samuel Rodríguez Hernández con el lema “El Trabajo Templa el Espíritu”. La explicación que dio su autor sobre esta frase fue: “El regiomontano está orgulloso de su espíritu emprendedor y laborioso, que inquebrantablemente se ha forjado como el acero de sus industrias.

Se acrecienta a medida que vence las adversidades, dando lo mejor de si mismo. Ese espíritu se ha templado con el trabajo fecundo y creador que fortalece el alma y hace de cada habitante de esta gran Capital, un ciudadano responsable que construye cada día un Monterrey cada vez más digno y mejor”. 1989, Ayuntamiento. La inscripción del lema se integró oficialmente al Escudo de Armas de la ciudad, estando como Gobernador Sócrates Rizzo García y como Secretario del Ayuntamiento, Mario Humberto Gamboa.

Personajes

Muchos de los personajes considerados como importantes para la historia de nuestra ciudad no nacieron aquí, como el caso del Dr. José Eleuterio González (Gonzalitos); sin embargo, fueron ya adoptados por la comunidad regiomontana.

Fray Servando Teresa de Mier

José Servando de Santa Teresa de Mier Noriega y Guerra, nació en Monterrey el 18 de Octubre de 1763. Se le considera uno de los precursores de la Independencia de nuestro País, luego participó como diputado por Nuevo León en los Congresos constituyentes de 1822 y 1829. Gonzalitos Dr. José Eleuterio González, nació en Guadalajara, Jalisco, el 20 de febrero de 1813 y murió el 4 de abril de 1888 en Monterrey. Fue fundador de la escuela de medicina, aunque antes ya había abierto varios cursos de Farmacia, Ciencias Médicas, entre otros, luchó por la creación del Hospital Civil.

Ignacio Zaragoza

El general Ignacio Zaragoza nació en la Bahía del Espíritu Santo el 24 de marzo de 1829. Estudió en Monterrey en el colegio-seminario y más tarde se incorporó a las milicias cívicas, donde comienza su carrera militar. Formó parte del Plan Restaurador de la Libertad, proclamado por Santiago Vidaurri en contra de Santa Anna. Fue el que se cubrió de gloria en la famosa batalla de Puebla el 5 de mayo de 1862. Muere de tifoidea el 8 de septiembre de 1862.

Mariano Escobedo

El general Mariano Escobedo nació en Galeana el 16 de enero de 1826. Participó en los combates de la Purísima, Tenerías y Cerro del Obispado en la defensa de Monterrey ante la invasión norteamericana. Posteriormente, participó en la batalla de la Angostura, se afilió al ejército del Norte bajo las órdenes de Zuazua y Aramberri, al proclamarse el Plan de Ayutla, y participó en la batalla del 5 de mayo. Falleció en Tacubaya el 22 de mayo de 1902.

Bernardo Reyes

El general Bernardo Reyes gobernó Nuevo León durante los períodos 1885-1887 y de 1889 a 1909. Durante su mandato se dio un desarrollo a diversos aspectos de la vida de Monterrey, pues impulsó la industria y la educación, incrementó las rentas el Estado, se inauguró la línea de tranvía de Zaragoza al Topo Chico, se llevó a cabo la construcción del sistema de agua y drenaje de la ciudad, la construcción del Palacio de Gobierno y de la Penitenciaría, entre otros.

Se podría afirmar que Bernardo Reyes fue un ejemplo característico de la política porfirista: orden y progreso. Santiago Vidaurri El general Santiago Vidaurri nació en Lampazos, Nuevo León, el 28 de julio de 1808. Fue escribano público, oficial mayor, Secretario de Gobierno y Gobernador. Liberal, proclamador del Plan Restaurador de la Libertad en contra de Antonio López de Santa Anna y autor de la anexión de Coahuila y Nuevo León. Impulsó el desarrollo económico y político del Estado. Fue también creador del Colegio Civil. Más personajes importantes A continuación se enlista una serie de personajes importantes para la comunidad regiomontana y cuyos restos se encuentran en la rotonda de los hombres ilustres, situada en el panteón San Jorge.

General Pedro Martínez: falleció el 16 de noviembre de 1891. Soldado de la Reforma y de la Intervención Francesa. Es originario de Galeana.

General Mariano R. Linares: falleció el 25 de junio de 1888. Participó en las rebeliones de la Noria y Tuxtepec.

General Lázaro Garza Ayala: falleció el 4 de mayo de 1913. Fue Secretario particular de Ignacio Zaragoza, redactor de la parte oficial de la batalla del 5 de mayo, Gobernador, literato y educador. Nació en 1833.

Coronel Carlos Zuazua y Esparza: falleció el 27 de noviembre de 1863. Participó en la Revolución de Ayutla y en la Guerra de Reforma.

Martín Peña: falleció el 26 de diciembre de 1910. Fue director de la obra del Palacio de Gobierno.

Profesor Antonio Tamez: falleció el 9 de noviembre de 1869. Se desempeñó como educador.

Ingeniero Francisco L. Mier: falleció el 22 de julio 1897. Fue fundador de la Escuela de Agronomía e Ingeniería y catedrático en el Colegio Civil.

Manuel María del Llano: falleció en 1863. Fue Gobernador de Nuevo León. Licenciado Manuel P. Del Llano: falleció el 22 de junio de 1884. Fue abogado y constituyente del `57.

Doctor Pedro Noriega Leal: falleció el 6 de octubre de 1901. Fue médico y director del Colegio Civil.

Coronel Genaro Arreola: falleció el 12 de marzo. Participó como soldado de las rebeliones de la Noria y Tuxtepec.

Licenciado Narciso Dávila: falleció el 29 de diciembre de 1895. Fue periodista, literario y Gobernador de Nuevo León.

General Juan C. Vara: falleció el 6 de diciembre de 1882. Participó en la rebelión de Tuxtepec y en la batalla de Icamole.

Eugenio Pérez Maldonado: falleció el 13 de abril de 1918. Fue Presidente Municipal en 1915 y regidor municipal en 1913.

Coronel Inocente Rodríguez: Falleció el 13 de enero de 1879. Fue soldado de las rebeliones de la Noria y Tuxtepec.

Doctor Carlos M. Ayala: falleció el 25 de febrero de 1884. Compañero del doctor Gonzalitos, ayudó durante la epidemia del Cólera-Morbus sufrida en Monterrey en los años 1833 y 1849. También fue filántropo.

Doctor Bernardo Fougá: falleció el 24 de diciembre de 1858. Fue médico y filántropo decimonónico de origen francés. Teniente coronel Eduardo Treviño: falleció el 15 de agosto de 1881. Fue soldado durante la Intervención Francesa y participó en el sitio de Querétaro.

Bibliografía de Citas

“Ciudad Sagrada” y “una de las más hermosas ciudades de la República”, José Sotero Noriega, citado por Mendirichaga.

Monterrey define su perfil en Garza Villarreal, Atlas de Monterrey. Ed. UANL, Gobierno del Estado de Nuevo León, Colegio de México. 1995.

“Una de las ciudades más pintorescas” y “uno de los más deliciosos lugares para pasar una vida quieta y tranquila”, de Manuel Payno, citado por Mendirichaga Rodrigo. Op.cit. “Urbe Dinámica”, “ciudad históricamente beneficiada” y “núcleo metropolitano de mayor jerarquía en la región”, de Mario Cerutti.

La Nueva Frontera y Santiago Vidaurri y Brote fabril, empresariado y expansión demográfica, 1890-1910, en Garza Villarreal, Gustavo coord.

Atlas de Monterrey. Ed. UANL, Gobierno del Estado de Nuevo León, Colegio de México, 1995.

“Una bella ciudad con ríos y bosques frondosos”, Cadmus Wilcox. History of the Mexican War. 1892. Bibliografía Consultada Cadmus Wilcox. History of the Mexican War. (1892), Cavazos Garza, Israel.

El Muy Ilustre Ayuntamiento de Monterrey, desde 1596. Ayuntamiento de Monterrey. Monterrey, 1953. Cerutti, Mario. Economía de Guerra y Poder Regional de Nuevo León.

Burguesía y Capitalismo en Monterrey. UANL. México, 1986 Gobierno del Estado.

Los Gobernantes de Nuevo León. Historia ( 1579-1989).

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Atlas de Monterrey. 1995. INEGI.

Cuaderno estadístico municipal, Monterrey, Nuevo León. INEGI,

Ayuntamiento de Monterrey y Gobierno del Estado de Nuevo León. México, 2002. Navarro, Flor.

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Monterrey y sus Caminos de Hierro. Consejo para la Cultura de Nuevo León. México, 1998. Rojas Sandoval, Javier.

Monterrey, Industria y Cultura. Municipio de Monterrey. México, 2002. Valadés Moreno, Moisés. La Arqueología de Nuevo León y el Noreste. UANL. México,1999.

 

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